El Año en que Iba a Ser Millonaria, Pero Me Estanqué
Ya, pongámonos serias. El 2025 lo marqué en mi calendario como el Año del Giro. Mi objetivo: que mis redes sociales no fueran solo una vitrina bonita para mi título de abogada creativa o mi gusto por el Fashion Law, sino una fuente seria y rentable de ingresos. Monetizar... cachai? Trabajar con las marcas que sueño, ir a la semana de la moda, ver si Apple me manda un iphone. Lo normal.
Pero la realidad... ¡Pucha que ha sido difícil!
Entrar a este juego es como llegar a una fiesta donde todos ya se conocen y tienen sus propios códigos secretos. La competencia es altísima. Miro mi feed y siento que, para sobresalir, tengo que bailar en un aro de fuego mientras cito jurisprudencia y, de paso, me pruebo un traje de Chanel.
La Generación Silenciosa: ¿Soy la Última en Llegar?
Y hay algo más.
Tengo 39 años. Mi generación está en la etapa donde "tener tiempo para los niños" es el lujo máximo, calidad de vida le llaman, y el detox digital es la nueva moda. Mis amigas, profesionales secas que quiero que me vean, están desactivando notificaciones.
Sientes que el algoritmo te dice: "Ya, señora, ¿Qué hace usted aquí compitiendo con gente que nació sabiendo editar en CapCut?".
El problema no es que no tenga el expertise (soy abogada, sé de estrategia de imagen, sé de marca personal), el problema es la visibilidad y la retención. Si el contenido no cautiva en los primeros segundos, mi mensaje se pierde en el ruido. Un mensaje que a veces cuesta tanto elaborar...
Y ahí viene el pánico: "Tengo que inventar la rueda, tengo que hacer algo que rompa el molde, cómo /&7($#$ me diferencio?"
El Momento “Self Made” (Mi Revelación)
Buscando inspiración —o quizás procrastinando de forma elegante— me di cuenta de una cosa clave: No hay que inventar nada, hay que copiar con inteligencia y aplicarlo a tu dolor.
¿Cuál es mi dolor actual? Este mismo estancamiento. La frustración de saber que tengo un valor tremendo para dar, pero no logro que el maldito algoritmo me muestre.
Y ahí está la reinvención: Voy a aliviar mi propio dolor y, en el proceso, enseño la cura.
Voy a usar mi expertise legal, mi ojo de Fashion Law y mi conocimiento de imagen, y lo voy a poner al servicio de un experimento de crecimiento en tiempo real.
La Estrategia del Conejillo de Indias (El Gran Contrato)
Sí, lo leíste bien. Soy tu conejillo de indias en estrategias de crecimiento.
Mi promesa es simple: Voy a aplicar cada estrategia que aprenda de los mejores (o de los más virales) a mi propia marca personal, y voy a ser brutalmente honesta sobre lo que funciona y lo que es pura basura. No más gurús vendiendo humo. Aquí verás el fracaso y el éxito en vivo.
Mi Meta:
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Aumentar mi visibilidad para pasar de ser la buena en lo suyo a ser la experta influyente en mi nicho.
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Crear una comunidad potente de profesionales que, como yo, quieren reinventarse y monetizar su talento.
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Conseguir esa lista de sueños: viajar con Apple, ir a Fashion Week y que me paguen por hacer lo que amo.
¿Mucho pedir? No. Es el precio de ser una abogada creativa a la que le dio la crisis de los 39 y decidió que no iba a hacer detox, sino a dominar al algoritmo...
Te prometo algo: Si esto funciona, tú serás la primera en saber cómo se hace.
Ojo, que el primer paso de este plan está en el reel que subo hoy. Sí, sí... ya sabes que te pediré que lo veas, COMPLETO, y por lo bajo le des like jajaj
Dime: ¿Estás en la misma? ¿Cuál es tu dolor actual en redes? Únete a mi experimento en
mi instagram @danielafabrega
. Nos vemos en la próxima story donde te cuento qué estrategia voy a partir probando.
Con cariño,
Dani